lunes, 20 de junio de 2011
domingo, 19 de junio de 2011
LA SACA DE LAS YEGUAS 2011 TRADICIÓN SALVAJE
La Saca de las Yeguas Tradición Almonteña desde hace ya 500 años
Comunicado Oficial de la Hermandad Matriz de Almonte
Durante la procesión de este lunes de Pentecostés, en torno a las 8 h. de la mañana, se produjo un daño en el paso procesional de la Stsma. Virgen, en concreto en su varal delantero derecho, que quedó desprendido en su parte superior, del palio del paso. Ante esta circunstancia, y para evitar posibles daños a la imagen de la Virgen, se decidió poner fin a la procesión en ese momento, volviendo con la Virgen a su Santuario. Cuando la Virgen estaba de nuevo en su altar, se invitó a todas las Hermandades que no habían recibido la visita de la Virgen, a que pasaran con sus Simpecados por el Santuario, para rezarle la Salve.
En la noche de ayer lunes, un equipo de los técnicos e ingerieros que efectuaron la última reforma del paso de la Virgen, se desplazaron al Rocío, convocados por el Presidente de la Hermandad Matriz, para efectuar un primer examen de urgencia sobre los daños producidos, confirmando la rotura de la parte superior del varal y garantizando que, encontrándose la Virgen en su altar y con el paso inmovilizado, no existe riesgo alguno para la Imagen de la Virgen. Posteriormente y a la mayor brevedad posible, cuando la Virgen sea entronizada en su camarín, se procederá a una revisión completa del paso y a su completa reparación.
Ante esta circunstancia, y a pesar de la tristeza por haber tenido que acortar la procesión de la Virgen, la Hermandad Matriz quiere dar gracias a Dios porque no ocurrió nada grave, no sufriendo ningún daño la Imagen de la Stsma. Virgen, ni a ninguna de las personas que la acompañaban. También desea agradecer las innumerables muestras de afecto y apoyo recibidas desde el día de ayer, tanto personales como institucionales. ¡VIVA LA VIRGEN DEL ROCIO!
Reales, nuevo presidente de la Matriz con el respaldo de 1.742 hermanos
Obtiene 356 votos más que la candidatura liderada por Manuel García · El nivel de participación fue superior al 39% · Tiende la mano a los integrantes de la otra lista a fin de "trabajar por la Virgen"
Pasada las tres de la madrugada Juan Ignacio Reales fue oficialmente proclamado presidente de la Hermandad Matriz Nuestra Señora del Rocío después de recabar 1.742 votos, de los 3.143 emitidos en un plebiscito multitudinario que evidenció el interés que entre la población suscita cualquier tema concerniente a la entidad religiosa. Por el contrario, la candidatura liderada por Manuel García canalizó la nada despreciable cifra de 1.386 papeletas, si bien se trató de 356 menos que la candidatura oficial que, haciendo honor a la tradición, volvió a imponerse. Hubo 12 votos en blanco y tres nulos.
Las cifras representan una participación superior al 39%, lo que duplica el quórum mínimo del 20% que fijan las reglas de la Matriz a la hora de validar la elección de presidente, siendo la participación más alta de la historia de la hermandad.
A las urnas estaban llamados 8.024 hermanos que cumplen con los requisitos de ser mayor de 18 años y estar inscritos con más de 365 días de antigüedad, lo que representan unas 3/4 partes de los 12.000 que figuran en los registros sociales.
Nada más hacerse público los resultados por parte del párroco José García, el nuevo presidente tuvo palabras de agradecimiento por el evidente interés mostrado por los ciudadanos ante esta convocatoria. A vuela pluma citó que su primer reto será tender la mano a todos y cada uno de los integrantes de la otra candidatura a fin de "sumarse a trabajar por la Virgen". Sus palabras tuvieron más valor si cabe por el hecho de que durante el desarrollo de los comicios afirmase que la presentación de dos candidaturas no fracturaba en ningún caso el buen ambiente que reinaba en el seno de la familia rociera e incluso mantenía que una vez resulta la contienda "todos los ciudadanos debían prestar su apoyo a la nueva junta" y olvidar cualquier diferencia que pudiese aflorar durante el proceso electoral.
El fin del discurso del nuevo presidente llevó implícito la explosión de gritos de viva a la patrona almonteña y el rezo de la Salve.
En cuanto al desarrollo de los comicios el calor no fue inconveniente para que desde la apertura de las urnas en la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción cientos de personas se acercasen a depositar el voto y repartir suerte entre los candidatos que no podían ocultar los nervios por la incertidumbre de saber quién se haría con las riendas de la Matriz.
Ambos candidatos partían del seno de la última junta directiva en la que han podido dejar su impronta y su reconocido trabajo en sendos cargos de vicepresidentes. Del mismo modo todos abogan por una línea de continuidad en la gestión e incluso ambos se sientes orgullosos de su etapa en el seno de este fructífero mandato. Más coincidencias: existía una especial comunión en seguir preponderando la labor social durante la próxima 'legislatura' a la par que culminar los proyectos que han quedado postergados ante la falta de tiempo para hacerlos realidad. En este sentido, la pregunta era obvia: ¿Qué los diferencia?, ¿en qué se desmarcan uno del otro?. Un ciudadano matizaba que las sutilezas no las encontraríamos en sus declaraciones o su hoja de ruta, los matices, afirmaba, son nimios y provienen de que García es más pragmático y dotado para las labores de organización, mientras que Reales más erudito y dado a preponderar el lago espiritual de todo lo concerniente a la romería.
Independientemente de la validez de este retrato, lo cierto es que existía plena unanimidad en que, indistintamente de la elección final, el pueblo acertaría en su elección pues ambos están capacitados para realizar un buen trabajo junto con la terna de almonteños que le acompañaban en sus candidaturas.
Por lo demás, la jornada se desarrolló con total normalidad y con la única interrupción del desarrollo de un funeral. Acto seguido y en vista de que las previsiones iniciales de participación se veían totalmente desbordadas, la Matriz instalaba una cuarta urna al objeto de agilizar un proceso de votación que llevaba a muchos a realizar colas de más de 40 minutos a la hora de emitir su papeleta. La vorágine de las elecciones se extendió por todo el entramado urbano de calles que conducía a una parroquia que el viernes era punto neurálgico de miles ciudadanos cuyas conversaciones eran monotemáticas y concernientes a pronosticar un ganador.
En todo el desarrollo de la campaña el pueblo de Almonte pudo congratularse de unas elecciones de guante blanco, con exquisitez en las formas y declaraciones, logrando así que el gran beneficiado fuera una Hermandad, que escenifico mejor que nunca lo viva que se encuentra.
Las cifras representan una participación superior al 39%, lo que duplica el quórum mínimo del 20% que fijan las reglas de la Matriz a la hora de validar la elección de presidente, siendo la participación más alta de la historia de la hermandad.
A las urnas estaban llamados 8.024 hermanos que cumplen con los requisitos de ser mayor de 18 años y estar inscritos con más de 365 días de antigüedad, lo que representan unas 3/4 partes de los 12.000 que figuran en los registros sociales.
Nada más hacerse público los resultados por parte del párroco José García, el nuevo presidente tuvo palabras de agradecimiento por el evidente interés mostrado por los ciudadanos ante esta convocatoria. A vuela pluma citó que su primer reto será tender la mano a todos y cada uno de los integrantes de la otra candidatura a fin de "sumarse a trabajar por la Virgen". Sus palabras tuvieron más valor si cabe por el hecho de que durante el desarrollo de los comicios afirmase que la presentación de dos candidaturas no fracturaba en ningún caso el buen ambiente que reinaba en el seno de la familia rociera e incluso mantenía que una vez resulta la contienda "todos los ciudadanos debían prestar su apoyo a la nueva junta" y olvidar cualquier diferencia que pudiese aflorar durante el proceso electoral.
El fin del discurso del nuevo presidente llevó implícito la explosión de gritos de viva a la patrona almonteña y el rezo de la Salve.
En cuanto al desarrollo de los comicios el calor no fue inconveniente para que desde la apertura de las urnas en la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción cientos de personas se acercasen a depositar el voto y repartir suerte entre los candidatos que no podían ocultar los nervios por la incertidumbre de saber quién se haría con las riendas de la Matriz.
Ambos candidatos partían del seno de la última junta directiva en la que han podido dejar su impronta y su reconocido trabajo en sendos cargos de vicepresidentes. Del mismo modo todos abogan por una línea de continuidad en la gestión e incluso ambos se sientes orgullosos de su etapa en el seno de este fructífero mandato. Más coincidencias: existía una especial comunión en seguir preponderando la labor social durante la próxima 'legislatura' a la par que culminar los proyectos que han quedado postergados ante la falta de tiempo para hacerlos realidad. En este sentido, la pregunta era obvia: ¿Qué los diferencia?, ¿en qué se desmarcan uno del otro?. Un ciudadano matizaba que las sutilezas no las encontraríamos en sus declaraciones o su hoja de ruta, los matices, afirmaba, son nimios y provienen de que García es más pragmático y dotado para las labores de organización, mientras que Reales más erudito y dado a preponderar el lago espiritual de todo lo concerniente a la romería.
Independientemente de la validez de este retrato, lo cierto es que existía plena unanimidad en que, indistintamente de la elección final, el pueblo acertaría en su elección pues ambos están capacitados para realizar un buen trabajo junto con la terna de almonteños que le acompañaban en sus candidaturas.
Por lo demás, la jornada se desarrolló con total normalidad y con la única interrupción del desarrollo de un funeral. Acto seguido y en vista de que las previsiones iniciales de participación se veían totalmente desbordadas, la Matriz instalaba una cuarta urna al objeto de agilizar un proceso de votación que llevaba a muchos a realizar colas de más de 40 minutos a la hora de emitir su papeleta. La vorágine de las elecciones se extendió por todo el entramado urbano de calles que conducía a una parroquia que el viernes era punto neurálgico de miles ciudadanos cuyas conversaciones eran monotemáticas y concernientes a pronosticar un ganador.
En todo el desarrollo de la campaña el pueblo de Almonte pudo congratularse de unas elecciones de guante blanco, con exquisitez en las formas y declaraciones, logrando así que el gran beneficiado fuera una Hermandad, que escenifico mejor que nunca lo viva que se encuentra.
Entrevista a Manuel Díaz, Santero de la Virgen del Rocío
Hoy hemos tenido la suerte de hablar con uno de los Santeros del Santuario de la Patrona de Almonte, con la intención de desvelar muchos de sus sentimientos, de conocer algo más de la labor que realizan, de cómo se siente una persona siendo uno de los privilegiados de estar, a diario, tan cerca de la Señora.
Y nos ha abierto las puertas de la Sacristía y también las puertas de su corazón. Más que una entrevista hemos compartido momentos de espiritualidad, hemos sentido cómo se nos erizaba la piel al contacto con su palabra y sus testimonios. Hemos tenido, sin duda, el regalo de hablar un rato con alguien que está continuamente pendiente de la Madre de Dios.
Manuel Díaz Sánchez es uno de los Santeros de la Virgen. Con él hemos hablado y esto es lo que nos cuenta.
Y nos ha abierto las puertas de la Sacristía y también las puertas de su corazón. Más que una entrevista hemos compartido momentos de espiritualidad, hemos sentido cómo se nos erizaba la piel al contacto con su palabra y sus testimonios. Hemos tenido, sin duda, el regalo de hablar un rato con alguien que está continuamente pendiente de la Madre de Dios.
Manuel Díaz Sánchez es uno de los Santeros de la Virgen. Con él hemos hablado y esto es lo que nos cuenta.
1.- Manuel, ¿desde cuándo es Santero del Santuario del Rocío?
Empecé a trabajar aquí en Junio de 1991. Mi función, entonces, era ayudar en la puerta, estuve de portero aquel verano.
Ese mismo año, cuando la Virgen se fue a Almonte, estuve sustituyendo a dos Santeros. Primero a Manuel Martínez que se puso mal, con problemas de espalda, y después a Diego Torres que cogió vacaciones. Así que, durante varios meses, en los años 91-92, trabajé como Santero en Almonte. Tenía solamente diecinueve años, imagínate.
2.- ¿Alguna vez soñó con ser Santero o nunca lo hubieras imaginado?
Yo creo que cualquier niño de Almonte juega con cosas relacionadas con el Rocío y también juega a ser Santero, como si fuera una de sus máximas aspiraciones. Cualquier niño que crece sintiendo el Rocío, sintiendo a la Virgen, es posible que sueñe o piense que algún día va a ser Santero.
En mi caso lo viví desde muy niño, era algo muy cercano a mí, porque en mi familia, la hermana de mi abuela fue esposa de un Santero. Su hijo también fue Santero hasta el año 80. Me viene de muy atrás. Un primo hermano de mi padre fue Santero y su padre era conocido como “Antonio el Santero” que fue toda una institución en el Rocío. Su mujer, Micaela del Pino, que también era muy conocida, era hermana de mi abuela. Fíjate que, en aquella época, el Santero no estaba permanentemente en el Santuario, como ahora. Antes, el Ayuntamiento le daba al Santero unas tierras, “la tierra del Santero” que la tuvo mi tío José Antonio Pino hasta hace muy poco tiempo. El Santero vivía de esa tierra y por la mañana se iba al campo a trabajar y Micaela, su mujer, era la que se quedaba al cuidado de la Virgen y de la Ermita. Si alguien venía le abría la puerta o el camarín… En fin, que sí lo había soñado.
3.- ¿Qué sintió cuando le ofrecieron el puesto de Santero definitivamente?
Pues mira, eso ocurrió en el año 1994. El anterior Santero, Manuel Martínez, se jubiló y la Hermandad Matriz ofreció la posibilidad de que la gente presentara su Currículum y yo presenté el mío y la Hermandad me eligió.
Ya había tenido la experiencia haciendo eso, sustituciones, alguna ayuda en momentos puntuales, pero cuando llegó ese momento, sinceramente, no te lo llegas a creer. Fue algo muy fuerte que no sabes si es verdad aunque te esté pasando.
Además, una persona que ya tiene una estabilidad, con la responsabilidad de una familia… Te planteas muchas cosas, porque éste trabajo es muy gratificante, y también muy sacrificado, exige mucha tensión y responsabilidad. Aquí estás fines de semana, festivos… Es precioso porque estás haciendo lo que más deseas, estar al lado de la Virgen, pero tiene otras vertientes que son las desconocidas y que implican todo eso.
4.- ¿Tú crees que la gente sabe realmente la función que tiene el Santero en la Ermita?
A veces somos personas un poco incomprendidas o nosotros, los santeros, nos tomamos nuestro trabajo como algo completamente particular y llega un momento en el que es difícil que exista una diferencia. Nosotros trabajamos veinticuatro horas seguidos, un día sí y dos no, pero el día que te toca estar en el Santuario lo haces el día entero. Mis niños vienen del colegio y vienen a verme aquí, porque aquí lo haces todo ese día: aquí desayunas, aquí comes, aquí cenas… En realidad es como si estuviera en mi casa y por eso, a veces, no se llega a comprender que queremos hacer las cosas excesivamente bien porque sentimos este trabajo, ya no solo como un trabajo, sino como algo muy nuestro y lo que sientes como muy tuyo te duele.
Aparte, nosotros somos trabajadores de la Hermandad y la Hermandad te marca unas pautas y los que damos la cara ante la gente somos nosotros y hay que estar siempre al pie del cañón.
5.- ¿Cuál es la función del Santero?
Según el diccionario el Santero es el encargado de un Santuario y nosotros somos una prolongación de la Hermandad dentro del Santuario. Por nosotros pasa, por ejemplo, todo el tema del mantenimiento, limpiadoras, si hay algo mal tenemos que conseguir de inmediato solucionarlo y, aparte, estamos encargados de la preparación de los cultos: todo tiene que estar impecable, los vasos sagrados, los enseres, las velas del Altar, los paños… Y, somos también encargados de la seguridad. Es decir, somos guardianes para que todo vaya bien, estando pendiente de cualquier incidencia que pueda ocurrir. Por lo tanto es una coordinación absoluta del Santuario.
6.- Manolo, ¿cómo son las veinticuatro horas de un Santero, desde que empieza hasta que termina la jornada?
De un día a otro, aunque te parezca increíble, es muy distinto. No hay un día igual a otro. Lo único en común pueden ser los horarios, la función en sí, pero te encuentras de todo y no da tiempo a aburrirte. Siempre hay algo nuevo. Mucha gente puede pensar que debe ser aburrido estar todo el día aquí metido, pero te puedo asegurar que para nada. Estás siempre ocupado. De cara al trabajo, normalmente siempre hay un electricista que debe cambiar alguna cosa, o los encargados de los extintores, o cosas que continuamente hay que limpiar, o cambios que hay que llevar a cabo de forma inmediata… Pero también hay ese ir y venir continuo de gente que diariamente viene a ver a la Virgen, o caras nuevas que llegan a rezarle y muchas cosas que tenemos la suerte de vivir los Santeros todos los días y, por supuesto, el estar con la Virgen del Rocío en todo momento, eso es lo más importante. Cuando no tienes algo que hacer y las cosas están más tranquilas, te pones a hablar con Ella que es la que nos hace compañía a nosotros y así no hay nadie que pueda aburrirse. Con Ella hablas, le comentas, le cuentas, lees en su presencia cosas sobre el Rocío…
7.- El hecho de estar tanto tiempo a su vera seguro que le ha permitido vivir más de una anécdota. ¿Qué es lo más curioso que se ha encontrado?
Pues si te digo la verdad, hay de todo. La devoción a la Virgen es impresionante, eso sí te lo puedo decir. No sé cuántas personas vienen a lo largo del año, yo creo que es imposible llevar la cuenta, millones probablemente y cada una viene de una forma distinta, eso también es cierto.
La anécdota, para mí, es el día a día. Desde el niño que da los primeros pasos en el Santuario, o con dos añitos los ves tirándole besos con la mano hasta la persona mayor que le reza en voz alta y le dice que no sabe si volverá a verla o no.
Lo que más me impresiona son las muestras de Fe por parte de la gente. Demostraciones increíbles que te dejan sin palabras.
También debo reconocer, que de un tiempo para acá, hay personas que sólo vienen a mirar, desgraciadamente. Vamos, que ven a la Virgen porque acompañan a alguien pero están deseando salir de aquí para la fiesta y se olvidan de lo más importante del Rocío que es Ella.
El otro día, por ejemplo, vino una señora, y se acercó a la reja y me preguntó por el cura, que no estaba en ese momento. Esta mujer lloraba que no le salían ni las palabras, hablaba muy despacito, casi no le salía la voz y era difícil incluso entender lo que decía. Le pregunté si podía ayudarla en algo y la vi tan mal que la hice pasar a la Sacristía. Entonces me contó que estaba indignada porque había ido al Rocío con una excursión y la gente con la que iba le decía que el Rocío solamente es un negocio, que viera a la Virgen rapidita, diera un vistazo al Santuario, pero después con tomar un café y dar una vuelta tendría más que suficiente y la señora lloraba porque no podía soportar el sufrimiento que le causaban aquellos comentarios.
Yo no sabía cómo consolarla, porque realmente la mujer estaba dolida pero mis palabras hacia ella fueron que no se preocupara por ese tipo de comentarios dañinos porque había entrado a ver a la Virgen con el corazón, entregándole lo que tenía adentro, pidiéndole y agradeciéndole y allí estaba Ella escuchándola y dispuesta a ayudarla. La señora se fue muy agradecida.
8.- Antes me contaba las continuas demostraciones de Fe que se viven ante la Virgen. ¿Cómo vive eso el Santero?
Eso te toca directamente. Cuando ves ciertas estampas de gente que viene de promesa, gente que se emociona, que notas que tiene que traer algo gordo… Eso para los que tenemos Fe, para los que intentamos que Dios y la Virgen sea el centro de nuestras vidas, es muy grande y quisiéramos darles todo el cariño del mundo a esas personas y lo que hiciera falta.
9.- Hay muchas letras dedicadas a los Santeros. Una de las más conocidas es aquella de “Pero llegando la hora ya no es santero ni es ná, cuando se acerca a la reja como un almonteño más”. Le hemos visto muchas veces alrededor del paso de la Virgen. ¿Deja de sentirse santero cuando Ella está de procesión?
Entre la gente de Almonte hay distinción. Tengo claro que cuando una persona se acerca a la Virgen sabiendo trabajar, sabiendo la devoción que tiene, su trayectoria, eso entre los demás almonteños se respeta. Y ahí es donde se crea ese “desorden organizado”. Esa organización la llevan entre manos cuatro personas, quien dice cuatro dice cuarenta o dice cuatrocientas, pero son personas que por lo que sea son muy respetadas.
Ahora, ese día soy uno más. Quizá como soy más alto, me preguntan muchas veces, “¿Ahora para donde vamos?, ¿Hemos ido ya a ese Simpecado?”. Me siento uno más porque soy uno más.
10.- Los Santeros ven llegar a personas de todo tipo. Entre estas personas se encuentran también los famosos que son auténticos devotos de la Virgen y también los que usan el Rocío para su propio interés. ¿Qué tal lleva eso?
A mí de eso me da mucha pena. Siento pena y lástima. Para cualquier cristiano la Virgen, que es nuestra Madre, es la Madre de Dios, es lo más grande que existe. Cuando se utiliza el Rocío para esas cosas, yo lo veo fatal porque se pierde el norte completamente.
A mí me ha llegado gente al Santuario y me ha preguntado directamente, “mire, ¿dónde está la casa de tal artista?”, (refiriéndose a personajes concretos) y siempre he respondido que no conozco a esa persona, pero puedo indicarle dónde está la casa de la Virgen y dónde está la Virgen. Creo que eso ha hecho mucho daño al Rocío y por eso me da pena porque aquí la importante es la Virgen.
Empecé a trabajar aquí en Junio de 1991. Mi función, entonces, era ayudar en la puerta, estuve de portero aquel verano.
Ese mismo año, cuando la Virgen se fue a Almonte, estuve sustituyendo a dos Santeros. Primero a Manuel Martínez que se puso mal, con problemas de espalda, y después a Diego Torres que cogió vacaciones. Así que, durante varios meses, en los años 91-92, trabajé como Santero en Almonte. Tenía solamente diecinueve años, imagínate.
2.- ¿Alguna vez soñó con ser Santero o nunca lo hubieras imaginado?
Yo creo que cualquier niño de Almonte juega con cosas relacionadas con el Rocío y también juega a ser Santero, como si fuera una de sus máximas aspiraciones. Cualquier niño que crece sintiendo el Rocío, sintiendo a la Virgen, es posible que sueñe o piense que algún día va a ser Santero.
En mi caso lo viví desde muy niño, era algo muy cercano a mí, porque en mi familia, la hermana de mi abuela fue esposa de un Santero. Su hijo también fue Santero hasta el año 80. Me viene de muy atrás. Un primo hermano de mi padre fue Santero y su padre era conocido como “Antonio el Santero” que fue toda una institución en el Rocío. Su mujer, Micaela del Pino, que también era muy conocida, era hermana de mi abuela. Fíjate que, en aquella época, el Santero no estaba permanentemente en el Santuario, como ahora. Antes, el Ayuntamiento le daba al Santero unas tierras, “la tierra del Santero” que la tuvo mi tío José Antonio Pino hasta hace muy poco tiempo. El Santero vivía de esa tierra y por la mañana se iba al campo a trabajar y Micaela, su mujer, era la que se quedaba al cuidado de la Virgen y de la Ermita. Si alguien venía le abría la puerta o el camarín… En fin, que sí lo había soñado.
3.- ¿Qué sintió cuando le ofrecieron el puesto de Santero definitivamente?
Pues mira, eso ocurrió en el año 1994. El anterior Santero, Manuel Martínez, se jubiló y la Hermandad Matriz ofreció la posibilidad de que la gente presentara su Currículum y yo presenté el mío y la Hermandad me eligió.
Ya había tenido la experiencia haciendo eso, sustituciones, alguna ayuda en momentos puntuales, pero cuando llegó ese momento, sinceramente, no te lo llegas a creer. Fue algo muy fuerte que no sabes si es verdad aunque te esté pasando.
Además, una persona que ya tiene una estabilidad, con la responsabilidad de una familia… Te planteas muchas cosas, porque éste trabajo es muy gratificante, y también muy sacrificado, exige mucha tensión y responsabilidad. Aquí estás fines de semana, festivos… Es precioso porque estás haciendo lo que más deseas, estar al lado de la Virgen, pero tiene otras vertientes que son las desconocidas y que implican todo eso.
4.- ¿Tú crees que la gente sabe realmente la función que tiene el Santero en la Ermita?
A veces somos personas un poco incomprendidas o nosotros, los santeros, nos tomamos nuestro trabajo como algo completamente particular y llega un momento en el que es difícil que exista una diferencia. Nosotros trabajamos veinticuatro horas seguidos, un día sí y dos no, pero el día que te toca estar en el Santuario lo haces el día entero. Mis niños vienen del colegio y vienen a verme aquí, porque aquí lo haces todo ese día: aquí desayunas, aquí comes, aquí cenas… En realidad es como si estuviera en mi casa y por eso, a veces, no se llega a comprender que queremos hacer las cosas excesivamente bien porque sentimos este trabajo, ya no solo como un trabajo, sino como algo muy nuestro y lo que sientes como muy tuyo te duele.
Aparte, nosotros somos trabajadores de la Hermandad y la Hermandad te marca unas pautas y los que damos la cara ante la gente somos nosotros y hay que estar siempre al pie del cañón.
5.- ¿Cuál es la función del Santero?
Según el diccionario el Santero es el encargado de un Santuario y nosotros somos una prolongación de la Hermandad dentro del Santuario. Por nosotros pasa, por ejemplo, todo el tema del mantenimiento, limpiadoras, si hay algo mal tenemos que conseguir de inmediato solucionarlo y, aparte, estamos encargados de la preparación de los cultos: todo tiene que estar impecable, los vasos sagrados, los enseres, las velas del Altar, los paños… Y, somos también encargados de la seguridad. Es decir, somos guardianes para que todo vaya bien, estando pendiente de cualquier incidencia que pueda ocurrir. Por lo tanto es una coordinación absoluta del Santuario.
6.- Manolo, ¿cómo son las veinticuatro horas de un Santero, desde que empieza hasta que termina la jornada?
De un día a otro, aunque te parezca increíble, es muy distinto. No hay un día igual a otro. Lo único en común pueden ser los horarios, la función en sí, pero te encuentras de todo y no da tiempo a aburrirte. Siempre hay algo nuevo. Mucha gente puede pensar que debe ser aburrido estar todo el día aquí metido, pero te puedo asegurar que para nada. Estás siempre ocupado. De cara al trabajo, normalmente siempre hay un electricista que debe cambiar alguna cosa, o los encargados de los extintores, o cosas que continuamente hay que limpiar, o cambios que hay que llevar a cabo de forma inmediata… Pero también hay ese ir y venir continuo de gente que diariamente viene a ver a la Virgen, o caras nuevas que llegan a rezarle y muchas cosas que tenemos la suerte de vivir los Santeros todos los días y, por supuesto, el estar con la Virgen del Rocío en todo momento, eso es lo más importante. Cuando no tienes algo que hacer y las cosas están más tranquilas, te pones a hablar con Ella que es la que nos hace compañía a nosotros y así no hay nadie que pueda aburrirse. Con Ella hablas, le comentas, le cuentas, lees en su presencia cosas sobre el Rocío…
7.- El hecho de estar tanto tiempo a su vera seguro que le ha permitido vivir más de una anécdota. ¿Qué es lo más curioso que se ha encontrado?
Pues si te digo la verdad, hay de todo. La devoción a la Virgen es impresionante, eso sí te lo puedo decir. No sé cuántas personas vienen a lo largo del año, yo creo que es imposible llevar la cuenta, millones probablemente y cada una viene de una forma distinta, eso también es cierto.
La anécdota, para mí, es el día a día. Desde el niño que da los primeros pasos en el Santuario, o con dos añitos los ves tirándole besos con la mano hasta la persona mayor que le reza en voz alta y le dice que no sabe si volverá a verla o no.
Lo que más me impresiona son las muestras de Fe por parte de la gente. Demostraciones increíbles que te dejan sin palabras.
También debo reconocer, que de un tiempo para acá, hay personas que sólo vienen a mirar, desgraciadamente. Vamos, que ven a la Virgen porque acompañan a alguien pero están deseando salir de aquí para la fiesta y se olvidan de lo más importante del Rocío que es Ella.
El otro día, por ejemplo, vino una señora, y se acercó a la reja y me preguntó por el cura, que no estaba en ese momento. Esta mujer lloraba que no le salían ni las palabras, hablaba muy despacito, casi no le salía la voz y era difícil incluso entender lo que decía. Le pregunté si podía ayudarla en algo y la vi tan mal que la hice pasar a la Sacristía. Entonces me contó que estaba indignada porque había ido al Rocío con una excursión y la gente con la que iba le decía que el Rocío solamente es un negocio, que viera a la Virgen rapidita, diera un vistazo al Santuario, pero después con tomar un café y dar una vuelta tendría más que suficiente y la señora lloraba porque no podía soportar el sufrimiento que le causaban aquellos comentarios.
Yo no sabía cómo consolarla, porque realmente la mujer estaba dolida pero mis palabras hacia ella fueron que no se preocupara por ese tipo de comentarios dañinos porque había entrado a ver a la Virgen con el corazón, entregándole lo que tenía adentro, pidiéndole y agradeciéndole y allí estaba Ella escuchándola y dispuesta a ayudarla. La señora se fue muy agradecida.
8.- Antes me contaba las continuas demostraciones de Fe que se viven ante la Virgen. ¿Cómo vive eso el Santero?
Eso te toca directamente. Cuando ves ciertas estampas de gente que viene de promesa, gente que se emociona, que notas que tiene que traer algo gordo… Eso para los que tenemos Fe, para los que intentamos que Dios y la Virgen sea el centro de nuestras vidas, es muy grande y quisiéramos darles todo el cariño del mundo a esas personas y lo que hiciera falta.
9.- Hay muchas letras dedicadas a los Santeros. Una de las más conocidas es aquella de “Pero llegando la hora ya no es santero ni es ná, cuando se acerca a la reja como un almonteño más”. Le hemos visto muchas veces alrededor del paso de la Virgen. ¿Deja de sentirse santero cuando Ella está de procesión?
Entre la gente de Almonte hay distinción. Tengo claro que cuando una persona se acerca a la Virgen sabiendo trabajar, sabiendo la devoción que tiene, su trayectoria, eso entre los demás almonteños se respeta. Y ahí es donde se crea ese “desorden organizado”. Esa organización la llevan entre manos cuatro personas, quien dice cuatro dice cuarenta o dice cuatrocientas, pero son personas que por lo que sea son muy respetadas.
Ahora, ese día soy uno más. Quizá como soy más alto, me preguntan muchas veces, “¿Ahora para donde vamos?, ¿Hemos ido ya a ese Simpecado?”. Me siento uno más porque soy uno más.
10.- Los Santeros ven llegar a personas de todo tipo. Entre estas personas se encuentran también los famosos que son auténticos devotos de la Virgen y también los que usan el Rocío para su propio interés. ¿Qué tal lleva eso?
A mí de eso me da mucha pena. Siento pena y lástima. Para cualquier cristiano la Virgen, que es nuestra Madre, es la Madre de Dios, es lo más grande que existe. Cuando se utiliza el Rocío para esas cosas, yo lo veo fatal porque se pierde el norte completamente.
A mí me ha llegado gente al Santuario y me ha preguntado directamente, “mire, ¿dónde está la casa de tal artista?”, (refiriéndose a personajes concretos) y siempre he respondido que no conozco a esa persona, pero puedo indicarle dónde está la casa de la Virgen y dónde está la Virgen. Creo que eso ha hecho mucho daño al Rocío y por eso me da pena porque aquí la importante es la Virgen.
11.- Manolo, ¿hay algo que usted recuerde especialmente? ¿Qué ha sido lo más bonito que le ha pasado en su trayectoria como Santero hasta el día de hoy?
Hay muchas cosas. Pero mira, un hecho muy especial para mí fue que uno de los mayores deseos de mi abuela era ver el camarín de la Virgen terminado. Ella nació en el Rocío en 1903 y se fue a Almonte cuando se casó, no recuerdo exactamente el año pero hacia el 1921-1923, más o menos. Toda su vida se llevó esperando ver a su Virgen en el camarín y siempre decía que se iba a morir y no lo iba a ver. Así que imagínate lo que fue para mí el momento de ver el deseo de mi abuela hecho realidad. Eso no lo podré olvidar nunca.
Recuerdo aquel día que tuve el privilegio, a puertas cerradas, cuando fueron a vestir a la Señora, de ser de los primeros testigos de ver a la Virgen en su camarín. Son de esas cosas especiales que vivimos los Santeros y eso no se te olvida.
12.- Muchas personas se acercan para pedirles a los Santeros que pasen medallitas o recuerdos por una prenda de la Virgen, pero ¿les piden a ustedes oraciones? ¿Al Santero se le pide oración?
Sí. Muchísimas veces. Desde amigos que me llaman por teléfono para decirme “reza por mí” hasta Sacerdotes que te dicen que los tengas presentes, y también personas a las que no conoces y te piden que reces por ellas.
13.- ¿Podría decirse que os convertís un poco en “confesores”?
Totalmente. Pienso que la Virgen del Rocío es una devoción muy particular. Desde el respeto que me merecen todas las Patronas de todos los lugares, la del Rocío no se puede comparar por la magnitud que tiene, por cómo se ha extendido… Solamente hay una Virgen del Rocío y solamente hay tres Santeros para Ella y uno de ellos soy yo y vivimos cosas impresionantes.
14.- ¿Qué le gusta más: la Virgen en el Santuario o la Virgen en Almonte?
Es completamente diferente. Pero mira, me encanta la Virgen en Almonte. Es el pueblo de la Virgen, aunque hay que recordar que la Aldea también es de Almonte, pero cuando la Virgen está allí, el pueblo se transforma totalmente. Hasta los niños, desde que son pequeñitos aprenden a llevar la cuenta y te dicen el tiempo que falta para que la Virgen vaya. Cada vez que pasa un año es uno menos para que la Virgen llegue a la Parroquia.
Desde el punto de vista del trabajo la Parroquia no tiene la infraestructura que tiene el Santuario, pero lo que conlleva que la Virgen del Rocío coja su camino para llegar a su pueblo, es una maravilla. A mí me encanta la Virgen en los dos sitios, pero en Almonte…El trasiego de los niños que van a verla antes de irse a su Colegio, los que van al Instituto, las personas que pasan por la Iglesia antes de trabajar, las mujeres que compran y se acercan a la Iglesia…
15.- ¿Se ha encontrado alguna vez con situaciones desagradables que no quisiera haber vivido en su trabajo?
Afortunadamente no me he encontrado con nada grave todavía, y ojalá que nunca pase nada.
Lo más desagradable que me ha tocado es cuando entra gente de forma irrespetuosa al Santuario y te tienes que acercar para pedirle, por favor, que se quiten la gorra o el sombrero. O en verano, cuando hay personas que intentan entrar en traje de baño y debemos recordarle que están en un lugar sagrado y a veces te encuentras con respuestas que no quisieras escuchar, porque hay gente para todo y para eso también estamos nosotros. Al Santuario no se puede entrar como si se estuviera en medio de una plaza, hablando en voz alta, o fumando, o sin saber estar y comportarse.
16.- ¿Se le olvida a la gente el lugar en el que está?
Pues sí, a veces sí. Y fíjate que se les olvidan más a las personas mayores que a los jóvenes. A cualquier joven te acercas y le llamas la atención por algún motivo y, normalmente, te piden disculpas y no pasa absolutamente nada. Pero hay muchas personas mayores a las que no les puedes decir nada. De todas formas, la mayoría de la gente, sabe lo que hay y sabe cómo actuar.
17.- ¿Estaría dispuesto a dar la vida por la imagen de la Virgen, si ocurriera algo grave?
No permita Dios que nunca ocurra nada hasta ese extremo. Pero para ser Santero, lo que está claro, es que tienes que amar esto muchísimo. Tienes que hacerlo muy tuyo. Yo lo sacrifico todo, mi vida, mi familia, por este trabajo, y no sólo yo, también mi familia.
Hay días, como el de Reyes, que si te toca trabajar, no te puedes ir con tus hijos a cualquier sitio, tienes que estar aquí. O la propia Romería, porque el trabajo de Santero me encanta, pero también me encanta el Rocío y no lo vivo como lo podría vivir cualquier otra persona, por la sencilla razón de que tengo que trabajar. Es un equilibrio grande el que debes mantener.
¿Daría mi vida?... A eso te puedo responder que alguna vez, de noche, ha sonado la alarma y he salido corriendo y en ese momento te vuelves ciego, no ves nada, estás dispuesto a chocarte con lo que sea. Habría que verse en esa situación que, no quiera Dios que nos veamos nunca ni yo ni ninguno de mis compañeros. Y la vida espiritual, por supuesto que la daría, se intenta por lo menos.
18.- ¿Cómo vive su familia, su mujer, sus hijos… esa familiaridad del Santero con la Virgen?
Mi niña tiene ocho años y mi niño cinco. Ellos lo ven como algo muy cercano. Los Santeros nos quedamos en una habitación a la que le decimos “el cuarto de guardia” y cuando ellos vienen del colegio se acercan a verme y se ponen, a lo mejor, a hacer sus deberes. El pequeño, Manuel, se quita sus zapatos y él sale a veces por la Sacristía exactamente igual que si estuviera en mi casa. Y siempre le tengo que advertir que no está en casa, que está en la Sacristía del Santuario. Son anécdotas simpáticas pero con las que puedes imaginarte hasta qué punto viven ellos que su padre sea Santero. Y mi hija, Ana, los primeros pasos que dio, cuando se soltó de la mano la primera vez fue dentro del Santuario, con eso te digo todo.
19.- ¿Has llegado a emocionarte hasta el punto de llorar por sentirte unido al sentimiento de alguna de las personas que aquí vienen?
Sí. A veces, sí. Y por momentos personales también. Ahora mismo estoy recordando a mi tío Mariano, una persona muy querida en Almonte que falleció. Aquel año fue duro para mí. Cuando se recogió la Virgen y mi tío no estaba lo pasé muy mal. En el presbiterio me encontré con un amigo suyo y en fin, son momentos que se quedan para uno.
Y otra más reciente fue hace poco. Vino una señora de un pueblo, no voy a decir su nombre, por respeto a ella. Su marido se me acercó y me contó que ella había tenido un accidente y que quería ver si podría tocar el manto de la Virgen. Entonces le dije que arriba no se podía subir, pero que tenía la saya y que se acercara para tocarla. Entonces él me señaló hacia donde se encontraba su mujer y estaba en silla de ruedas con secuelas muy tristes por culpa de aquel accidente. Me estuvo contando que se quedó dormida mientras conducía, el coche se salió de la carretera y quedó así. Yo le dije que volviera cuando fuera a cerrar el Santuario, para que pudieran subir al camarín. Y así lo hizo y cuando iba saliendo me dijo: “A ti nunca te va a pasar nada, porque Tú estás al lado de la Virgen” y me dejó sin palabras y me emocioné. Ella me dio las gracias por haberle permitido estar así de cerca de la Virgen y yo lo único que pude decirle fue que nosotros somos simples trabajadores, y que las gracias se las diera a Ella y me pensé en la suerte que tenemos de estar pendientes de la Virgen del Rocío. Si le hubiera dicho que no a ese hombre sé que le hubiera dado un hachazo y sentí muy dentro el sentimiento de esas personas. Lo único que tenía en ese momento esa señora era la Virgen.
Son excepciones muy puntuales que realizamos, pero qué fuerte es la devoción que se le tiene a la Virgen.
20.- ¿Te sueles encontrar a más gente agradecida que exigente o al contrario?
Son generalmente agradecidos.
21.- Manolo, por último, nos gustaría brindarte la posibilidad de que te dirijas a todos los lectores de Periódico Digital Rociero, que son más de siete mil cada día. ¿Qué podría decirle el Santero de la Virgen a todas esas personas que ahora mismo están pendientes de sus palabras?
Les diría que el Rocío es la Virgen. Que la Virgen es la Madre de Dios, que Ella es nuestra Madre, que acudamos a Ella, que Ella tiene que ser el centro de nuestras vidas, nuestro ideal a seguir, que nos tenemos que fijar en Ella y sólo en Ella, que lo debe ser todo para nosotros los rocieros. Si se considera de otra forma no tiene sentido venir al Rocío. En estos días que tenemos en los que nadie se rinde ante nadie, nosotros tenemos que rendirnos ante la Madre de Dios. Que nadie se acobarde de decir que somos rocieros y cristianos ante todo y que la Virgen nos va a ayudar a todos sus hijos, a toda la gente le da su ayuda.
También me gustaría aprovechar para compartir con ustedes una cosa que a mí me impresionó mucho y que le escuché a un Cura que vino a celebrar Misa al Santuario y se me quedó marcado. Es una historia muy bonita que ojalá le pueda servir a todos los lectores del Periódico Rociero. No sé si la llegaré a contar bien, pero a mí me impactó:
Una niña pidió a su madre un regalo por su cumpleaños. La niña quería una estampa de la Virgen. Entonces su madre le regaló una foto en la que aparecía una calavera y le dijo: “esto es lo que serás”. La niña no se esperaba aquello y le recordó que no era lo que le había pedido. “Mamá, esto no fue lo que te pedí”. Y su madre le respondió: “lo sé, pero tenlo en cuenta”. Más tarde la madre volvió con otro regalo para su hija y le entregó un espejo que tenía una inscripción a los pies: “esto es lo que eres”. Y la hija volvió a decirle: “Mamá, esto sigue sin ser lo que te pedí”. Su madre le respondió de nuevo: “lo sé, pero tenlo en cuenta”. Finalmente, la madre apareció con un tercer regalo y cuando la niña lo desenvolvió encontró una foto hermosísima de la Virgen y le dijo: “esto es lo que tienes que ser”.
Pues eso deseo para todos los rocieros, que Ella sea nuestro reflejo, nuestra imagen, que Ella sea lo que tenemos que ser.
También quiero daros las gracias y la enhorabuena por el trabajo tan bueno que realizáis en este Periódico que leo muchísimas veces. Muchas gracias.
Hay muchas cosas. Pero mira, un hecho muy especial para mí fue que uno de los mayores deseos de mi abuela era ver el camarín de la Virgen terminado. Ella nació en el Rocío en 1903 y se fue a Almonte cuando se casó, no recuerdo exactamente el año pero hacia el 1921-1923, más o menos. Toda su vida se llevó esperando ver a su Virgen en el camarín y siempre decía que se iba a morir y no lo iba a ver. Así que imagínate lo que fue para mí el momento de ver el deseo de mi abuela hecho realidad. Eso no lo podré olvidar nunca.
Recuerdo aquel día que tuve el privilegio, a puertas cerradas, cuando fueron a vestir a la Señora, de ser de los primeros testigos de ver a la Virgen en su camarín. Son de esas cosas especiales que vivimos los Santeros y eso no se te olvida.
12.- Muchas personas se acercan para pedirles a los Santeros que pasen medallitas o recuerdos por una prenda de la Virgen, pero ¿les piden a ustedes oraciones? ¿Al Santero se le pide oración?
Sí. Muchísimas veces. Desde amigos que me llaman por teléfono para decirme “reza por mí” hasta Sacerdotes que te dicen que los tengas presentes, y también personas a las que no conoces y te piden que reces por ellas.
13.- ¿Podría decirse que os convertís un poco en “confesores”?
Totalmente. Pienso que la Virgen del Rocío es una devoción muy particular. Desde el respeto que me merecen todas las Patronas de todos los lugares, la del Rocío no se puede comparar por la magnitud que tiene, por cómo se ha extendido… Solamente hay una Virgen del Rocío y solamente hay tres Santeros para Ella y uno de ellos soy yo y vivimos cosas impresionantes.
14.- ¿Qué le gusta más: la Virgen en el Santuario o la Virgen en Almonte?
Es completamente diferente. Pero mira, me encanta la Virgen en Almonte. Es el pueblo de la Virgen, aunque hay que recordar que la Aldea también es de Almonte, pero cuando la Virgen está allí, el pueblo se transforma totalmente. Hasta los niños, desde que son pequeñitos aprenden a llevar la cuenta y te dicen el tiempo que falta para que la Virgen vaya. Cada vez que pasa un año es uno menos para que la Virgen llegue a la Parroquia.
Desde el punto de vista del trabajo la Parroquia no tiene la infraestructura que tiene el Santuario, pero lo que conlleva que la Virgen del Rocío coja su camino para llegar a su pueblo, es una maravilla. A mí me encanta la Virgen en los dos sitios, pero en Almonte…El trasiego de los niños que van a verla antes de irse a su Colegio, los que van al Instituto, las personas que pasan por la Iglesia antes de trabajar, las mujeres que compran y se acercan a la Iglesia…
15.- ¿Se ha encontrado alguna vez con situaciones desagradables que no quisiera haber vivido en su trabajo?
Afortunadamente no me he encontrado con nada grave todavía, y ojalá que nunca pase nada.
Lo más desagradable que me ha tocado es cuando entra gente de forma irrespetuosa al Santuario y te tienes que acercar para pedirle, por favor, que se quiten la gorra o el sombrero. O en verano, cuando hay personas que intentan entrar en traje de baño y debemos recordarle que están en un lugar sagrado y a veces te encuentras con respuestas que no quisieras escuchar, porque hay gente para todo y para eso también estamos nosotros. Al Santuario no se puede entrar como si se estuviera en medio de una plaza, hablando en voz alta, o fumando, o sin saber estar y comportarse.
16.- ¿Se le olvida a la gente el lugar en el que está?
Pues sí, a veces sí. Y fíjate que se les olvidan más a las personas mayores que a los jóvenes. A cualquier joven te acercas y le llamas la atención por algún motivo y, normalmente, te piden disculpas y no pasa absolutamente nada. Pero hay muchas personas mayores a las que no les puedes decir nada. De todas formas, la mayoría de la gente, sabe lo que hay y sabe cómo actuar.
17.- ¿Estaría dispuesto a dar la vida por la imagen de la Virgen, si ocurriera algo grave?
No permita Dios que nunca ocurra nada hasta ese extremo. Pero para ser Santero, lo que está claro, es que tienes que amar esto muchísimo. Tienes que hacerlo muy tuyo. Yo lo sacrifico todo, mi vida, mi familia, por este trabajo, y no sólo yo, también mi familia.
Hay días, como el de Reyes, que si te toca trabajar, no te puedes ir con tus hijos a cualquier sitio, tienes que estar aquí. O la propia Romería, porque el trabajo de Santero me encanta, pero también me encanta el Rocío y no lo vivo como lo podría vivir cualquier otra persona, por la sencilla razón de que tengo que trabajar. Es un equilibrio grande el que debes mantener.
¿Daría mi vida?... A eso te puedo responder que alguna vez, de noche, ha sonado la alarma y he salido corriendo y en ese momento te vuelves ciego, no ves nada, estás dispuesto a chocarte con lo que sea. Habría que verse en esa situación que, no quiera Dios que nos veamos nunca ni yo ni ninguno de mis compañeros. Y la vida espiritual, por supuesto que la daría, se intenta por lo menos.
18.- ¿Cómo vive su familia, su mujer, sus hijos… esa familiaridad del Santero con la Virgen?
Mi niña tiene ocho años y mi niño cinco. Ellos lo ven como algo muy cercano. Los Santeros nos quedamos en una habitación a la que le decimos “el cuarto de guardia” y cuando ellos vienen del colegio se acercan a verme y se ponen, a lo mejor, a hacer sus deberes. El pequeño, Manuel, se quita sus zapatos y él sale a veces por la Sacristía exactamente igual que si estuviera en mi casa. Y siempre le tengo que advertir que no está en casa, que está en la Sacristía del Santuario. Son anécdotas simpáticas pero con las que puedes imaginarte hasta qué punto viven ellos que su padre sea Santero. Y mi hija, Ana, los primeros pasos que dio, cuando se soltó de la mano la primera vez fue dentro del Santuario, con eso te digo todo.
19.- ¿Has llegado a emocionarte hasta el punto de llorar por sentirte unido al sentimiento de alguna de las personas que aquí vienen?
Sí. A veces, sí. Y por momentos personales también. Ahora mismo estoy recordando a mi tío Mariano, una persona muy querida en Almonte que falleció. Aquel año fue duro para mí. Cuando se recogió la Virgen y mi tío no estaba lo pasé muy mal. En el presbiterio me encontré con un amigo suyo y en fin, son momentos que se quedan para uno.
Y otra más reciente fue hace poco. Vino una señora de un pueblo, no voy a decir su nombre, por respeto a ella. Su marido se me acercó y me contó que ella había tenido un accidente y que quería ver si podría tocar el manto de la Virgen. Entonces le dije que arriba no se podía subir, pero que tenía la saya y que se acercara para tocarla. Entonces él me señaló hacia donde se encontraba su mujer y estaba en silla de ruedas con secuelas muy tristes por culpa de aquel accidente. Me estuvo contando que se quedó dormida mientras conducía, el coche se salió de la carretera y quedó así. Yo le dije que volviera cuando fuera a cerrar el Santuario, para que pudieran subir al camarín. Y así lo hizo y cuando iba saliendo me dijo: “A ti nunca te va a pasar nada, porque Tú estás al lado de la Virgen” y me dejó sin palabras y me emocioné. Ella me dio las gracias por haberle permitido estar así de cerca de la Virgen y yo lo único que pude decirle fue que nosotros somos simples trabajadores, y que las gracias se las diera a Ella y me pensé en la suerte que tenemos de estar pendientes de la Virgen del Rocío. Si le hubiera dicho que no a ese hombre sé que le hubiera dado un hachazo y sentí muy dentro el sentimiento de esas personas. Lo único que tenía en ese momento esa señora era la Virgen.
Son excepciones muy puntuales que realizamos, pero qué fuerte es la devoción que se le tiene a la Virgen.
20.- ¿Te sueles encontrar a más gente agradecida que exigente o al contrario?
Son generalmente agradecidos.
21.- Manolo, por último, nos gustaría brindarte la posibilidad de que te dirijas a todos los lectores de Periódico Digital Rociero, que son más de siete mil cada día. ¿Qué podría decirle el Santero de la Virgen a todas esas personas que ahora mismo están pendientes de sus palabras?
Les diría que el Rocío es la Virgen. Que la Virgen es la Madre de Dios, que Ella es nuestra Madre, que acudamos a Ella, que Ella tiene que ser el centro de nuestras vidas, nuestro ideal a seguir, que nos tenemos que fijar en Ella y sólo en Ella, que lo debe ser todo para nosotros los rocieros. Si se considera de otra forma no tiene sentido venir al Rocío. En estos días que tenemos en los que nadie se rinde ante nadie, nosotros tenemos que rendirnos ante la Madre de Dios. Que nadie se acobarde de decir que somos rocieros y cristianos ante todo y que la Virgen nos va a ayudar a todos sus hijos, a toda la gente le da su ayuda.
También me gustaría aprovechar para compartir con ustedes una cosa que a mí me impresionó mucho y que le escuché a un Cura que vino a celebrar Misa al Santuario y se me quedó marcado. Es una historia muy bonita que ojalá le pueda servir a todos los lectores del Periódico Rociero. No sé si la llegaré a contar bien, pero a mí me impactó:
Una niña pidió a su madre un regalo por su cumpleaños. La niña quería una estampa de la Virgen. Entonces su madre le regaló una foto en la que aparecía una calavera y le dijo: “esto es lo que serás”. La niña no se esperaba aquello y le recordó que no era lo que le había pedido. “Mamá, esto no fue lo que te pedí”. Y su madre le respondió: “lo sé, pero tenlo en cuenta”. Más tarde la madre volvió con otro regalo para su hija y le entregó un espejo que tenía una inscripción a los pies: “esto es lo que eres”. Y la hija volvió a decirle: “Mamá, esto sigue sin ser lo que te pedí”. Su madre le respondió de nuevo: “lo sé, pero tenlo en cuenta”. Finalmente, la madre apareció con un tercer regalo y cuando la niña lo desenvolvió encontró una foto hermosísima de la Virgen y le dijo: “esto es lo que tienes que ser”.
Pues eso deseo para todos los rocieros, que Ella sea nuestro reflejo, nuestra imagen, que Ella sea lo que tenemos que ser.
También quiero daros las gracias y la enhorabuena por el trabajo tan bueno que realizáis en este Periódico que leo muchísimas veces. Muchas gracias.
Le damos las gracias, de todo corazón, a Don Manuel Díaz Sánchez, por el rato tan hermoso que nos ha hecho pasar abriéndonos el alma a nosotros, y a todos los lectores de Periódico Digital Rociero.
Personalmente, le doy las gracias por su disponibilidad hacia éste Medio y porque estoy convencida de que, en esos ratos que se queda a solas con la Virgen, todos estamos presentes.
Que la Virgen siga derramando sus Gracias sobre él y su familia y el Pastorcito Divino les otorgue las bendiciones que se merecen.
Personalmente, le doy las gracias por su disponibilidad hacia éste Medio y porque estoy convencida de que, en esos ratos que se queda a solas con la Virgen, todos estamos presentes.
Que la Virgen siga derramando sus Gracias sobre él y su familia y el Pastorcito Divino les otorgue las bendiciones que se merecen.
sábado, 18 de junio de 2011
Vivir la Hermandad
Yo soy de las personas que defienden que la devoción a la Virgen se vive mucho más desde el seno de una hermandad.
Para mí, pertenecer a una Hermandad es mucho mas que llevar su medalla, o hacer con ella el camino: es JURAR UNOS ESTATUTOS, que nos COMPROMETEN a vivir nuestra fe y nuestra pertenencia a la Iglesia, siguiendo las reglas que la rigen.
Cuando alguien se hace hermano de una Hermandad, queda unida de cierta forma a esa institución, y debe estar siempre en los actos, y en los momentos felices y cuando vienen las dificultades.
Veo bien, porque no creo que sea incompatible, pertenecer a más de una Hermandad. Siempre he pensado que, si alguna vez, por motivos laborales o personales, tuviese que irme a vivir a otro sitio, lo primero que haría -en el caso de haber una Hermandad del Rocío allí-, sería integrarme todo lo que fuera posible, para estar más cerca de la Virgen a pesar de la distancia.
Yo soy hermana de la Hermandad Matriz desde el año 1979, y por motivos familiares he estado ligada a ella, mucho más de lo que lo podría haber hecho cualquier almonteño de tan corta edad como tenía. Sinceramente, no sé cuánto aman los demás a sus hermandades, yo si sé lo que la mía representa, además de por mi amor a la Virgen y por formar parte de mi identidad almonteña, porque en mis recuerdos infantiles y juveniles, la Hermandad Matriz estará siempre unida al recuerdo de mi padre.
Como Rociera y almonteña les invito a vivir la Romería desde el seno de una Hermandad, viviendo la identidad de cada una y los carismas que el Señor ha repartido también, -como no podía ser de otra forma-, en estas asociaciones públicas de la Iglesia, que son las hermandades.
Rocio Diaz de la Serna Escolar.
Para mí, pertenecer a una Hermandad es mucho mas que llevar su medalla, o hacer con ella el camino: es JURAR UNOS ESTATUTOS, que nos COMPROMETEN a vivir nuestra fe y nuestra pertenencia a la Iglesia, siguiendo las reglas que la rigen.
Cuando alguien se hace hermano de una Hermandad, queda unida de cierta forma a esa institución, y debe estar siempre en los actos, y en los momentos felices y cuando vienen las dificultades.
Veo bien, porque no creo que sea incompatible, pertenecer a más de una Hermandad. Siempre he pensado que, si alguna vez, por motivos laborales o personales, tuviese que irme a vivir a otro sitio, lo primero que haría -en el caso de haber una Hermandad del Rocío allí-, sería integrarme todo lo que fuera posible, para estar más cerca de la Virgen a pesar de la distancia.
Yo soy hermana de la Hermandad Matriz desde el año 1979, y por motivos familiares he estado ligada a ella, mucho más de lo que lo podría haber hecho cualquier almonteño de tan corta edad como tenía. Sinceramente, no sé cuánto aman los demás a sus hermandades, yo si sé lo que la mía representa, además de por mi amor a la Virgen y por formar parte de mi identidad almonteña, porque en mis recuerdos infantiles y juveniles, la Hermandad Matriz estará siempre unida al recuerdo de mi padre.
Como Rociera y almonteña les invito a vivir la Romería desde el seno de una Hermandad, viviendo la identidad de cada una y los carismas que el Señor ha repartido también, -como no podía ser de otra forma-, en estas asociaciones públicas de la Iglesia, que son las hermandades.
El Rocío y los Rocíos
-Y tú qué piensas del Rocío?
Cada vez que me preguntan por el Rocío me pongo en guardia: Quién, para qué, con qué intenciones preguntan. Hay tres fiestas “peculiares” de nuestra tierra andaluza acerca de las cuales tarde o temprano, más bien temprano, somos interrogados en cualquier encuentro los moradores del Sur: Semana Santa, las ferias, el Rocío. La pregunta suele exigir una descripción, y, que curioso, cierto tipo de defensa: Como si en las tres ocasiones festivas se manifestaran secretos vicios andaluces. Pero “contar” y “defender” la Semana Santa y la Feria resulta un esfuerzo gratificante, sencillo, el oyente acaba entendiendo que sin palabras explícitas estás sintiendo su sensibilidad, como si le advirtiera: Todavía no te enteras, pues peor para ti. Normalmente acabas la exposición sonriendo, pisas firme, te sabes seguro, concreto: La Semana Santa la poseemos, la Feria también, “nos cabe” en repliegue de las circunvalaciones encefálicas y calienta un rinconcito de la víscera cardiaca. En cambio el Rocío...
- ¿Qué piensas del Rocío?
Me preguntaron monseñores vaticanos del entorno pontificio cuando preparaban la venida del Papa: Discutían si llevarlo o no llevarlo hasta las marismas. Habían meditado a conciencia lo informes de la Nunciatura y del Obispado de Huelva. La verdad es que en la primera aproximación quedó descartada la visita del Papa al Rocío. Convaleciente de su recaída, los programas de su viaje a España fueron drásticamente recortados: Madrid, Sevilla, un día en Huelva. Así que para Huelva la celebración eucarística como encuentro central, y luego lo que cupiera, sería poco teniendo en cuenta las exigencias médicas: Palos, La Rábida, Moguer. Los papeles venidos de España hablaban del Rocío. “Ellos”, en Roma, veían el mapa, preguntaban: Que interés podría significar que el Papa llegara hasta el Rocío, si total quedaba cerquita de La Rábida, y de Huelva, y de Palos y Moguer; podrían “los del Rocío” acercarse a La Rábida o a Huelva para ver al Papa...
Recordé, pero no se los dije, supe callar a tiempo, la anécdota del primer viaje de Juan Pablo II a España, cuando beatificó a sor Ángela en Sevilla. Alguien propuso en los primeros proyectos del festejo traer a la Plaza de España una magna peregrinación mariana andaluza con fieles y representaciones de las ocho provincias, “acompañando a la Virgen del Rocío”, y presentarle al Pontífice simultáneamente la imagen bendita y la piedad fervorosa de nuestro pueblo. La idea suscitó cierto entusiasmo, pero le cayó hielo encima cuando los responsables almonteños pronunciaron su sentencia:
- Si el Papa quiere ver la Virgen del Rocío, que venga a Almonte. Ella no se mueve de su santuario.
En algunos oídos la frase sonó irrespetuosa, pero la verdad es que, a su modo, señalaba certeramente los escalones jerárquicos del protocolo celestial, digo yo.
En cambio, si te inquieren por el Rocío, la cosa resulta complicada, más que si te interrogan por la Semana Santa o la Feria. ¿Por qué? He reflexionado mucho sobre el tema. Llego a una conclusión, quizá provisional: Porque el Rocío “no te cabe”, te rebasa, es un fenómeno complejo que admite múltiples vivencias y cada cual la experimenta a su modo. Nadie te habla del Rocío, te habla de su Rocío. Cierto, tampoco la Semana Santa significa “lo mismo” para quien la realiza vestido de nazareno cumpliendo siete, diez o catorce horas de estación que para los “asistentes”, entre los cuales además están los de casa y los venidos. Incluso entre los venidos hay que distinguir varias clases de visitantes, según sean creyentes, o estetas, o turistas a la buena... Sin embargo, la Semana Santa trae en sí misma, que duda cabe, cierta emulsión que permite localizar los contenidos religiosos. Algo semejante ocurre con los contenidos festivos característicos de la Feria.
¿Cómo explicarlo?
El Rocío, en cambio, a ver cómo le explico al monseñor romano la magia del Rocío: De los distintos, múltiples Rocíos, que apretados forman el Rocío.
En definitiva, se trataba de evitar que el Papa estuviera a pocos kilómetros, “pasara” a la vera del Rocío y no cumplimentara a la Señora. El padre Juan Mairena, rociero absoluto, auténtico valedor del santuario de las marismas y responsable ejecutivo del programa pontificio en la visita de Huelva, iba y venía de Huelva a Madrid, de Madrid a Roma, lamentándose: “Pero en qué cabeza cabe que el Papa esté por tierras de Huelva y se olvide de visitar a la Virgen del Rocío”. Esta contradicción era menester que les entrara en el cráneo a los vaticanos. A mí se me ocurrió echar mano de un argumento vistoso que habíamos comentado con Mairena. Lo captaron.
- ¿Tú qué piensas de la vista del Papa al Rocío?
- Pues mira, como México federal y Guadalupe.
- ¿México...?
Lo expliqué.
- Imagina que está Juan Pablo II de visita en México capital.
- Ya estuvo varias veces.
- Y que, por tanto, lo tenéis a cuatro pasos del santuario de Guadalupe, allí mismo. Imagínate entonces que por falta de tiempo le organizáis al Santo Padre un programa en México capital sin llevarlo a rezar ante la Virgen de Guadalupe.
- Que cosas se te ocurren, sería de locos; cómo va a estar el Papa en México y no va a tener tiempo para llegar a Guadalupe, sería como dar una bofetada a la devoción mariana de los mexicanos, despreciar su amor a la Virgen.
Estaba bien claro, solo tuve que emparejar la devoción de los mexicanos a Guadalupe con la devoción de los andaluces al Rocío: Existen facetas distintas, por supuesto, pero el significado del Rocío para el pueblo andaluz se descubre en la extensión y en la profundidad del cariño a esa imagen, manifestado a lo largo del año desde cualquier rincón de Andalucía, y puesto en camino gloriosamente los días de la gran romería. Que pasara el Papa “al lado” del Rocío sin entrar equivaldría a un desprecio... o a una descalificación.
- Gracias, lo entendemos, pero...
Ejerzo desde hace años una especie de consulado andaluz más arriba de Despeñaperros, tarea que nadie me ha encomendado, pero me sirve como sencilla correspondencia al afecto que he recibido de mi familia y de tantos amigos.
Pues cuando intento desentrañar fuera de aquí algún aspecto de la identidad andaluza o disipar prejuicios –a veces fomentados por nosotros mismos-, siempre acaban los interlocutores con un “pero” inevitable.
- Será verdad lo que dices, pero...
Y es que del Rocío han oído y han leído interpretaciones dispares, no siempre benévolas.
Procuro entonces contarles el Rocío y los Rocíos.
Echo por delante una prueba de mi criterio independiente: Para entender Andalucía y sus cosas hay que estar dispuestos a entenderla, no encasillarse de antemano en una posición de rechazo. Me atacan:
- Y por defender Andalucía no te importa comulgar con ruedas de molino.
Me revuelvo:
- ¿A ti te gusta el gazpacho?
- Muchísimo, lo mejor que habéis inventado los andaluces.
- Pues para que veas, a mí no me gusta el gazpacho
- ¿Cómo no te va a gustar el gazpacho si te sientes tan andaluz?
Les cuesta comprender que el amor a nuestra tierra no apague el sentido crítico, y que podamos ser independientes en nuestras preferencias. Mi aversión al gazpacho supongo proviene de algún rechazo infantil al tomate, qué sé yo.
- ¿ Y nunca tomas gazpacho?
- Tomo muchísimo gazpacho. Porque cada vez que vengo a Madrid, las familias amigas ponen gazpacho a la mesa: “Como venías tú, hemos pensado que te gustará tomar gazpacho”. Sonrío, les doy las gracias y tomo mi gazpacho, faltaría más.
- Pero no te gusta...
- No, reconozco que es una maravilla, hasta Marañón lo dijo. Lo que de veras me disgusta son muchos aspecto negativos de Andalucía, nuestras carencias, nuestros males, nuestros errores. Sé que conservo el espíritu crítico; por tanto, cuando lucho a favor de Andalucía y defiendo Andalucía piso terreno firme, no estoy ciego ni hechizado.
- Entonces, cuéntame el Rocío.
Les conté cuántos Rocíos hay en el Rocío, según cada cual lo busque. El Rocío clásico de los romeros de siempre, caminantes que vienen desde sus pueblos y ciudades cumpliendo jornadas intensas. Narré mi asombro la primera vez que vi las carretas como una aparición mágica, sobrehumana:
- Os aseguro que tal espectáculo, nunca desaparezca, nadie hoy en ningún país podría inventarlo, lleva en sí una fuerza estética insuperable.
Les conté, la preparación, las hermandades, las salidas, el protocolo del camino y la llegada, las presentaciones, el clima fraternal por encima del cansancio, la acogida entre conocidos y desconocidos. Describí la emoción religiosa, peticiones, lágrimas, rosarios, misas, oraciones, cánticos, promesas cumplidas.
¿ Y otros Rocíos?
La romería arrastra contenidos ancestrales, que los antropólogos estudian, sugiere referencias a costumbres y creencias remotas, anteriores al Cristianismo. Y ofrece márgenes de fiesta con carácter popular, folklórico. Nuestro pueblo siempre lo ha pasado bien celebrando la fiesta, y la romería es una preciosa fiesta. Atraídos por el clima festivo, acuden al Rocío cientos de miles de viajeros, que vienen sólo a divertirse, desconocen el carácter religioso básico del Rocío. ¿qué podemos hacer, rechazarlos?. Así se apiña en el redondel marismeño un gentío formidable, ¿cuántos?, ¿un millón?, ¿más de un millón?; especimenes nobles e innobles de la raza humana, hombres y mujeres de todo pelaje, muchos, muchísimos llegados desde más arriba de Despeñaperros, lo sabemos, vienen sólo a divertirse... Quisiéramos que no desvirtúen los valores tradicionales del rocío, ni provoquen conflictos, simplemente. Y quién sabe si acabarán mirando a los ojos de la Virgen.
- Entonces, estará bien que el Papa viste el Rocío.
- Estará requetebién. Como vendrá fuera del día propio de la romería, le recibirán los rocieros de verdad, sin barullo de los fiesteros.
- ¿Cuántos? ¿Cien, doscientos mil?
- Doscientos, trescientos mil fieles rocieros fetén, devotamente, cariñosamente.
Si lo vieron, si lo oyeron, ustedes recuerdan: Fue una estampa grandiosa, para incorporarla cariñosamente a las imágenes entrañables del camino, de las carretas, de la emoción al pie de la Virgen. Juan Pablo II conoció “el Rocío”.
José María JAVIERRE
Cada vez que me preguntan por el Rocío me pongo en guardia: Quién, para qué, con qué intenciones preguntan. Hay tres fiestas “peculiares” de nuestra tierra andaluza acerca de las cuales tarde o temprano, más bien temprano, somos interrogados en cualquier encuentro los moradores del Sur: Semana Santa, las ferias, el Rocío. La pregunta suele exigir una descripción, y, que curioso, cierto tipo de defensa: Como si en las tres ocasiones festivas se manifestaran secretos vicios andaluces. Pero “contar” y “defender” la Semana Santa y la Feria resulta un esfuerzo gratificante, sencillo, el oyente acaba entendiendo que sin palabras explícitas estás sintiendo su sensibilidad, como si le advirtiera: Todavía no te enteras, pues peor para ti. Normalmente acabas la exposición sonriendo, pisas firme, te sabes seguro, concreto: La Semana Santa la poseemos, la Feria también, “nos cabe” en repliegue de las circunvalaciones encefálicas y calienta un rinconcito de la víscera cardiaca. En cambio el Rocío...
- ¿Qué piensas del Rocío?
Me preguntaron monseñores vaticanos del entorno pontificio cuando preparaban la venida del Papa: Discutían si llevarlo o no llevarlo hasta las marismas. Habían meditado a conciencia lo informes de la Nunciatura y del Obispado de Huelva. La verdad es que en la primera aproximación quedó descartada la visita del Papa al Rocío. Convaleciente de su recaída, los programas de su viaje a España fueron drásticamente recortados: Madrid, Sevilla, un día en Huelva. Así que para Huelva la celebración eucarística como encuentro central, y luego lo que cupiera, sería poco teniendo en cuenta las exigencias médicas: Palos, La Rábida, Moguer. Los papeles venidos de España hablaban del Rocío. “Ellos”, en Roma, veían el mapa, preguntaban: Que interés podría significar que el Papa llegara hasta el Rocío, si total quedaba cerquita de La Rábida, y de Huelva, y de Palos y Moguer; podrían “los del Rocío” acercarse a La Rábida o a Huelva para ver al Papa...
Recordé, pero no se los dije, supe callar a tiempo, la anécdota del primer viaje de Juan Pablo II a España, cuando beatificó a sor Ángela en Sevilla. Alguien propuso en los primeros proyectos del festejo traer a la Plaza de España una magna peregrinación mariana andaluza con fieles y representaciones de las ocho provincias, “acompañando a la Virgen del Rocío”, y presentarle al Pontífice simultáneamente la imagen bendita y la piedad fervorosa de nuestro pueblo. La idea suscitó cierto entusiasmo, pero le cayó hielo encima cuando los responsables almonteños pronunciaron su sentencia:
- Si el Papa quiere ver la Virgen del Rocío, que venga a Almonte. Ella no se mueve de su santuario.
En algunos oídos la frase sonó irrespetuosa, pero la verdad es que, a su modo, señalaba certeramente los escalones jerárquicos del protocolo celestial, digo yo.
En cambio, si te inquieren por el Rocío, la cosa resulta complicada, más que si te interrogan por la Semana Santa o la Feria. ¿Por qué? He reflexionado mucho sobre el tema. Llego a una conclusión, quizá provisional: Porque el Rocío “no te cabe”, te rebasa, es un fenómeno complejo que admite múltiples vivencias y cada cual la experimenta a su modo. Nadie te habla del Rocío, te habla de su Rocío. Cierto, tampoco la Semana Santa significa “lo mismo” para quien la realiza vestido de nazareno cumpliendo siete, diez o catorce horas de estación que para los “asistentes”, entre los cuales además están los de casa y los venidos. Incluso entre los venidos hay que distinguir varias clases de visitantes, según sean creyentes, o estetas, o turistas a la buena... Sin embargo, la Semana Santa trae en sí misma, que duda cabe, cierta emulsión que permite localizar los contenidos religiosos. Algo semejante ocurre con los contenidos festivos característicos de la Feria.
¿Cómo explicarlo?
El Rocío, en cambio, a ver cómo le explico al monseñor romano la magia del Rocío: De los distintos, múltiples Rocíos, que apretados forman el Rocío.
En definitiva, se trataba de evitar que el Papa estuviera a pocos kilómetros, “pasara” a la vera del Rocío y no cumplimentara a la Señora. El padre Juan Mairena, rociero absoluto, auténtico valedor del santuario de las marismas y responsable ejecutivo del programa pontificio en la visita de Huelva, iba y venía de Huelva a Madrid, de Madrid a Roma, lamentándose: “Pero en qué cabeza cabe que el Papa esté por tierras de Huelva y se olvide de visitar a la Virgen del Rocío”. Esta contradicción era menester que les entrara en el cráneo a los vaticanos. A mí se me ocurrió echar mano de un argumento vistoso que habíamos comentado con Mairena. Lo captaron.
- ¿Tú qué piensas de la vista del Papa al Rocío?
- Pues mira, como México federal y Guadalupe.
- ¿México...?
Lo expliqué.
- Imagina que está Juan Pablo II de visita en México capital.
- Ya estuvo varias veces.
- Y que, por tanto, lo tenéis a cuatro pasos del santuario de Guadalupe, allí mismo. Imagínate entonces que por falta de tiempo le organizáis al Santo Padre un programa en México capital sin llevarlo a rezar ante la Virgen de Guadalupe.
- Que cosas se te ocurren, sería de locos; cómo va a estar el Papa en México y no va a tener tiempo para llegar a Guadalupe, sería como dar una bofetada a la devoción mariana de los mexicanos, despreciar su amor a la Virgen.
Estaba bien claro, solo tuve que emparejar la devoción de los mexicanos a Guadalupe con la devoción de los andaluces al Rocío: Existen facetas distintas, por supuesto, pero el significado del Rocío para el pueblo andaluz se descubre en la extensión y en la profundidad del cariño a esa imagen, manifestado a lo largo del año desde cualquier rincón de Andalucía, y puesto en camino gloriosamente los días de la gran romería. Que pasara el Papa “al lado” del Rocío sin entrar equivaldría a un desprecio... o a una descalificación.
- Gracias, lo entendemos, pero...
Ejerzo desde hace años una especie de consulado andaluz más arriba de Despeñaperros, tarea que nadie me ha encomendado, pero me sirve como sencilla correspondencia al afecto que he recibido de mi familia y de tantos amigos.
Pues cuando intento desentrañar fuera de aquí algún aspecto de la identidad andaluza o disipar prejuicios –a veces fomentados por nosotros mismos-, siempre acaban los interlocutores con un “pero” inevitable.
- Será verdad lo que dices, pero...
Y es que del Rocío han oído y han leído interpretaciones dispares, no siempre benévolas.
Procuro entonces contarles el Rocío y los Rocíos.
Echo por delante una prueba de mi criterio independiente: Para entender Andalucía y sus cosas hay que estar dispuestos a entenderla, no encasillarse de antemano en una posición de rechazo. Me atacan:
- Y por defender Andalucía no te importa comulgar con ruedas de molino.
Me revuelvo:
- ¿A ti te gusta el gazpacho?
- Muchísimo, lo mejor que habéis inventado los andaluces.
- Pues para que veas, a mí no me gusta el gazpacho
- ¿Cómo no te va a gustar el gazpacho si te sientes tan andaluz?
Les cuesta comprender que el amor a nuestra tierra no apague el sentido crítico, y que podamos ser independientes en nuestras preferencias. Mi aversión al gazpacho supongo proviene de algún rechazo infantil al tomate, qué sé yo.
- ¿ Y nunca tomas gazpacho?
- Tomo muchísimo gazpacho. Porque cada vez que vengo a Madrid, las familias amigas ponen gazpacho a la mesa: “Como venías tú, hemos pensado que te gustará tomar gazpacho”. Sonrío, les doy las gracias y tomo mi gazpacho, faltaría más.
- Pero no te gusta...
- No, reconozco que es una maravilla, hasta Marañón lo dijo. Lo que de veras me disgusta son muchos aspecto negativos de Andalucía, nuestras carencias, nuestros males, nuestros errores. Sé que conservo el espíritu crítico; por tanto, cuando lucho a favor de Andalucía y defiendo Andalucía piso terreno firme, no estoy ciego ni hechizado.
- Entonces, cuéntame el Rocío.
Les conté cuántos Rocíos hay en el Rocío, según cada cual lo busque. El Rocío clásico de los romeros de siempre, caminantes que vienen desde sus pueblos y ciudades cumpliendo jornadas intensas. Narré mi asombro la primera vez que vi las carretas como una aparición mágica, sobrehumana:
- Os aseguro que tal espectáculo, nunca desaparezca, nadie hoy en ningún país podría inventarlo, lleva en sí una fuerza estética insuperable.
Les conté, la preparación, las hermandades, las salidas, el protocolo del camino y la llegada, las presentaciones, el clima fraternal por encima del cansancio, la acogida entre conocidos y desconocidos. Describí la emoción religiosa, peticiones, lágrimas, rosarios, misas, oraciones, cánticos, promesas cumplidas.
¿ Y otros Rocíos?
La romería arrastra contenidos ancestrales, que los antropólogos estudian, sugiere referencias a costumbres y creencias remotas, anteriores al Cristianismo. Y ofrece márgenes de fiesta con carácter popular, folklórico. Nuestro pueblo siempre lo ha pasado bien celebrando la fiesta, y la romería es una preciosa fiesta. Atraídos por el clima festivo, acuden al Rocío cientos de miles de viajeros, que vienen sólo a divertirse, desconocen el carácter religioso básico del Rocío. ¿qué podemos hacer, rechazarlos?. Así se apiña en el redondel marismeño un gentío formidable, ¿cuántos?, ¿un millón?, ¿más de un millón?; especimenes nobles e innobles de la raza humana, hombres y mujeres de todo pelaje, muchos, muchísimos llegados desde más arriba de Despeñaperros, lo sabemos, vienen sólo a divertirse... Quisiéramos que no desvirtúen los valores tradicionales del rocío, ni provoquen conflictos, simplemente. Y quién sabe si acabarán mirando a los ojos de la Virgen.
- Entonces, estará bien que el Papa viste el Rocío.
- Estará requetebién. Como vendrá fuera del día propio de la romería, le recibirán los rocieros de verdad, sin barullo de los fiesteros.
- ¿Cuántos? ¿Cien, doscientos mil?
- Doscientos, trescientos mil fieles rocieros fetén, devotamente, cariñosamente.
Si lo vieron, si lo oyeron, ustedes recuerdan: Fue una estampa grandiosa, para incorporarla cariñosamente a las imágenes entrañables del camino, de las carretas, de la emoción al pie de la Virgen. Juan Pablo II conoció “el Rocío”.
José María JAVIERRE
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